En un hecho sin precedentes en nuestra historia, Chile ha decidido a través de las urnas la redacción de una nueva Constitución, iniciando un itinerario para reemplazar por completo el texto promulgado en 1980 durante la dictadura.
En una jornada marcada por largas filas en las afueras de los locales de votación y medidas sanitarias especiales producto de la pandemia del coronavirus, un 78,27% de los votos se inclinaron por el Apruebo mientras que un 21,73% rechazó la posibilidad de contar con una nueva carta fundamental. Esto con un 99,85% de las mesas escrutadas, y con una participación cercana a los 7,5 millones de electores, el mejor resultado desde el debut del voto voluntario.
En tanto un 78,99% de los votos definieron que será una Convención Constitucional la encargada de redactar el nuevo texto a través de un proceso que comenzará en 2021 y que tomará un máximo de 12 meses. Una vez concordado el texto, se convocará a un Plebiscito ratificatorio, el que tendrá voto obligatorio.