En Chile, la población de adultos mayores está en constante crecimiento. Según datos del INE (Intituto Nacional de Estadísticas), el descenso sostenido de la fecundidad ha reducido la base de la pirámide poblacional, tendencia que se proyecta continuará en el largo plazo. Así, se espera que para el año 2070 las personas de 65 años o más superen el 40% de la población del país (42,6% del total de habitantes) y que los menores de 15 años se reduzcan a un 7,2%.
Frente a este escenario, surgen importantes desafíos relacionados con mejorar la calidad de vida de las personas mayores, apuntando específicamente al cuidado de su salud mental. El endeudamiento, junto con el alza del costo de la vida, son factores críticos de estrés crónico, ansiedad y depresión, para este segmento de la población.
La preocupación por el bienestar emocional, el miedo al futuro, la planificación financiera y la economía personal, forman parte de las inquietudes diarias de quienes atraviesan la tercera edad. Reconocer estas problemáticas es fundamental para promover una vejez mentalmente saludable, en la que los adultos mayores puedan sentirse seguros y con control sobre su bienestar. En este contexto, la planificación anticipada y el acceso a herramientas financieras que les brinden estabilidad son esenciales para reducir el estrés y promover un envejecimiento digno y autónomo.
Seguridad económica: factor clave
Una de las opciones que ha ganado relevancia en nuestro país para brindar tranquilidad y protección financiera en la vejez, son las rentas vitalicias. Este seguro permite a las personas mayores convertir sus ahorros en un ingreso garantizado durante toda su vida, proporcionando una fuente monetaria constante y segura. “La renta vitalicia ayuda a disminuir la ansiedad relacionada con la economía personal, permitiendo a los adultos mayores enfocarse en su salud mental, sus relaciones y su bienestar emocional, sin la preocupación constante por la estabilidad económica”, explica Loreto Barril, Jefe Comercial de Rentas Vitalicias de Augustar Seguros.
Además, promover la educación sobre salud mental y planificación financiera en la tercera edad es una estrategia clave para fortalecer el sentido de autonomía y control en los adultos mayores. “Programas de información y asesoría especializada pueden facilitar decisiones informadas, ayudando a prevenir crisis emocionales, fomentando así una vejez plena. La integración de estas herramientas en políticas públicas es fundamental para garantizar que los adultos mayores en Chile puedan afrontar su futuro con confianza y tranquilidad”, añade la experta.
La protección de la salud mental de la tercera edad requiere un enfoque integral que considere aspectos emocionales, sociales y económicos. “Las rentas vitalicias representan una herramienta valiosa en esta estrategia, pero es responsabilidad de todos avanzar hacia una sociedad en la que nuestros adultos mayores puedan disfrutar de su vejez con bienestar y dignidad”, finaliza la ejecutiva.





































































