Los alumnos de último año del Colegio Luterano de Punta Arenas, tuvieron que vivir un fin de ciclo bastante peculiar, teniendo clases alejados de sus compañeros y profesores, si bien pensaban que para fines de diciembre la situación se vería normalizada, el COVID-19 les tenía otra noticia y no podrían tener una graduación como la que soñaban.
Pero la directiva escolar quiso atreverse por hacer especial la despedida a sus queridos alumnos y si bien no podían hacer que los jóvenes fueran a la graduación, entonces se las llevarían a sus casas.
Arriba del escenario iban un profesor y el director del colegio que entregaban los diplomas dando el discurso correspondiente a cada uno de los licenciados, resguardando siempre las medidas sanitarias.
De esta forma, visitaron a cada joven y le entregaron sus diplomas en compañía de sus seres queridos, transformándose en una ocasión donde la creatividad y los buenos sentimientos pudieron se transformaron en la alegría necesaria dentro de un año tan amargo.