Asumir que una persona es demasiado mayor para trabajar, aprender algo nuevo o seguir participando activamente en la sociedad son algunas de las expresiones del edadismo, una forma de discriminación que limita las oportunidades y refuerza los estereotipos asociados al envejecimiento.
“Hay que evitar esa discriminación, que dice cosas como: ‘Usted ya pasó la edad, usted no puede entrar a un trabajo, no puede colaborar’, cuando en realidad son actores claves por su experiencia”, señaló Giovanni Escalante, representante de la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) en Chile.
El especialista advirtió que América Latina enfrenta un proceso de envejecimiento acelerado, lo que requiere fortalecer las políticas públicas y promover condiciones que permitan a las personas mantener su autonomía, participar en la sociedad y acceder a oportunidades en igualdad de condiciones. “En solamente 50 años está viviendo un proceso que en otras partes del mundo ha tomado 200”, recalcó.
En este contexto, destacó la importancia de impulsar entornos amigables y seguros, junto con promover la integración social y los vínculos entre generaciones como parte de las estrategias para avanzar hacia un envejecimiento saludable.
La problemática fue abordada en la sexta Jornada Científica del CITES y la tercera Jornada Científica del Centro de Longevidad VITALIS, ambos centros de la Universidad de Talca, instancia que reunió a especialistas para compartir conocimientos y experiencias en torno a los desafíos del envejecimiento.
Iván Palomo, director del Centro de Longevidad VITALIS, destacó la importancia de combatir los prejuicios y fomentar las relaciones entre personas de distintas edades. “El antiedadismo es hacer campaña, pensar y conversar para frenar esto, porque todos somos jóvenes en algún momento y todos vamos a ser personas mayores. Por eso, todo lo que se pueda hacer en favor de la intergeneracionalidad es importante: que jóvenes y niños, hijos y nietos conversen con sus padres y abuelos, y valoren lo que las personas mayores tienen y que ellos todavía no poseen: la experiencia y la historia de vida”.
El académico relevó la importancia de incorporar esta temática en el desarrollo de políticas públicas. En ese sentido, indicó que el centro ha participado en la elaboración de antecedentes para el diagnóstico del envejecimiento en Chile, contribuyendo a la discusión sobre los desafíos que enfrenta el país.
Por su parte, el rector de la Universidad de Talca, Arcadio Cerda Urrutia, destacó el compromiso de la institución con la investigación y la generación de conocimiento en esta área. “El envejecimiento es una necesidad no solamente de la región, sino que también del mundo y, por lo tanto, la Universidad de Talca no puede quedarse atrás”, afirmó.
La jornada contó también con las exposiciones de Adriana López Ravest, presidenta de la Sociedad de Geriatría y Gerontología de Chile, quien abordó los desafíos actuales del envejecimiento en el país; y de Consuelo Borrás Blasco, investigadora de la Universidad de Valencia, España, quien realizó una presentación sobre cómo vivir más y mejor.
































































